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ORGANIC PIZZA

Querido E.T., la Pizza es un sentimiento

Pizza: sustantivo femenino (voz italiana). Base de masa de harina de trigo que se cuece al horno cubierta con salsa de tomate, queso mozzarella o similar y otros ingredientes.

 

           Si un extraterrestre accediera a esta escueta definición de diccionario, se quedaría afuera de lo que implica el ritual de la pizza en la cultura humana. Sin embargo, si interesado en investigar estuviera, ‘voz italiana‘no es un dato menor y sería un buen punto de partida para rastrear un poco más de información sobre esta particular masa de harina de trigo. De hecho, no nos vendría mal a nosotros incursionar también en esta búsqueda para adentrarnos en el origen de esta comida que tan popular en su país natal, traspasó fronteras, se metió en las cocinas de todo el mapamundi y una vez por semana, sale crocante del horno de casa.

wipco tablas de madera pizza

Un poquito de historia

           Sobre su origen, las versiones que corren son distintas. La cuestión es larga y compleja porque al vincularse con el pan, se vuelve difícil delimitar cuándo y en qué lugar comenzó a prosperar esta masa ‘achatada‘con distintos condimentos. Arqueólogos italianos y franceses encontraron un pan con forma apelmazada en Cerdeña hace 3000 años, incluso los griegos antiguos preparaban un pan con estas características. Virgilio en los versos de la Eneida ya lo menciona. El hecho es que estas masas chatas (la Focaccia es un ejemplo de estas primeras versiones) provienen de la zona del Mediterráneo y sobrevivieron hasta nuestros tiempos.

PIZZERA REDONDA 

Wip tablas de madera

              Pero el término ‘Pizza ‘en sí  para señalarla, habría aparecido por primera vez en latín vulgar por los años 997 en la región del Lacio. Figura también con este nombre en el siglo XVI en Nápoles donde comienza a hacerse referencia a un pan aplastado que tomaría su nombre de la palabra griega ‘Pitta‘, derivada de ‘Peptós‘: horneado. 

              Antes del siglo XVII la pizza se cubría con salsa blanca, que más tarde fue sustituida por aceite de oliva, quesos, tomates o pescado. La pizza fue un fenómeno principalmente napolitano (más tarde se difunde por el resto de Italia) y era elegida por pobres, nobles y reyes. La pizza Margarita de Savoia en 1889 fue una representación de la bandera italiana: blanco de la mozzarella, rojo tomate y el verde de la albahaca. Las innovaciones en su confección ya las conocemos, cada país le fue otorgando su idiosincrasia, proponiendo alternativas, transformándola y adaptándola a sus cocinas. 

 

La pizza hecha en casa.

 

Agua, levadura, harina y sal son los ingredientes esenciales para dar inicio a esta ceremonia. La  calidad de la mozzarella, el empleo de tomates o albahaca frescos, y las manos (fundamental)  siempre en la masa, parecieran ser los secretos de una pizza exquisita. Dejar descansar el bollo  sobre una mesada tapado con un repasador húmedo es un consejo de los maestros pizzeros. El  cocinero puede hacer lo mismo que el bollo, pero en el sillón. Atenti: triturar los condimentos y    estirar la masa con nuestras manos se convierte en una condición fundamental para una pizza              con personalidad. 

 

Somos grandes catadores de pizza: ¿Quién no se siente en su derecho de asegurar que una pizza es buena/mala, demasiado gruesa, aceitosa, con mucha salsa, etc. etc.?

 

Ahora… cuando la pizza es “fatta in casa” entonces olvidamos las críticas para valorar el trabajo, la dedicación, lo buenas que están las aceitunas, lo a punto que esta la masa, la cantidad justa de orégano, el picante perfecto y sobre todo, el amor, el amor que le pusimos toda la tarde. 

 

Las que nunca fallan.

             Para entender realmente el alcance de la masa de harina de trigo, hay que tener en cuenta la cantidad de encuentros de los que ha sido testigo. Redonda o cuadrada es centro de grandes

momentos, es una excelente compañera de películas y es aliada a fin de mes. Es simple, les gusta a todos, soluciona, nos saca del apuro, es apta para vegetarianos como para fans del asado de los domingos.

            Para los sofisticados se le agrega rúcula y jamón crudo, para los que terminaron de jugar al futbol, que sea solo de mozzarella. Más gourmet, más sencilla, la que sobró de anoche. La pizza convence, compra, es para amigos, novios/as, parientes o desconocidos, y siempre queda una porción para el que llega tarde.

 

 

Al horno, a la parrilla, las versiones de hombres y mujeres son geniales. Las que están hechas en equipo tienen un sabor especial. Pero sobre todo: la pizza va al centro de la mesa. Seamos fundamentalistas, respetemos el ritual: no se come con cubiertos. La tabla de madera al medio, posicionémonos alrededor, que se escuche el sonido cuando destapamos la cerveza (si alguno quiere impresionar a todos abriéndola con el filo de la mesa, es bienvenido) y que sea motivo de risas, muchas risas.

 

 

             Aunque por cotidiana, pueda traernos buenos como malos recuerdos… que nunca falte. Porque el día que no compartamos la pizza de una misma tabla, entonces sí: creamos en esas películas futuristas donde el hombre casi no es hombre, se viste de gris, come en una bandeja individual y el vínculo afectivo con su alimento, con su actividad y con los demás  ya no tiene lugar.

TABLA HANG

pizza